Una nueva frustración de Djokovic en Ohio. El serbio se despidió rápido, en octavos de final, en un torneo en el que buscaba cerrar el "Golden Masters" de carrera. Su verdugo, Tommy Robredo por 7-6 (6) y 7-5. El título de Cincinatti, en la lista de pendientes del N°1 del mundo.
Dubitativo, con errores inusuales y falta de confianza. Novak Djokovic no entregó buenos síntomas en su segunda presentación en el séptimo Masters 1000 del año, único que falta en sus vitrinas, y se quedó con las manos vacías. Robredo, con un juego con pocas fisuras, a pesar de los nervios para cerrar cada uno de los sets, sacó un enorme provecho de las oportunidades y se anotó un enorme triunfo.
El serbio siempre corrió desde atrás y pocas veces tuvo el control de las acciones. Ni siquiera cuando logró remontar en el octavo game, cuando quebró para el 4-4, y logró salvar dos chances de break point antes de ponerse al frente en el marcador. Es cierto, dominaba en el score, pero el español se veía mejor. Y así fue. La historia se trasladó hasta el desempate y allí, luego de dejar correr tres set points (dos con su saque), Robredo logró adueñarse de la primera manga.
Djokovic no pareció encontrar la brújula nunca. Se mantuvo con su saque, pero jamás contó con ocasiones con su devolución, uno de los puntos fuerte de su juego. Sólo ganó cuatro puntos en el segundo set frente al servicio de Robredo. Así se le hizo difícil. El cuatro veces finalista de Cincinnati (2008, 2009, 2011 y 2012) estuvo al límite en el décimo game, pero, entre virtudes propias y nervios de su rival -dos errores a la red-, extendió la agonía por dos gams. No hubo caso poco después: Cincinnati seguirá en la lista de espera.
Robredo, de esta manera, consiguió su segunda victoria ante un N°1 del mundo (la otra, ante Lleyton Hewitt en Roland Garros 2003) y también su segunda ante Djokovic (2-6).
Fuente: ESPN TENIS
Dubitativo, con errores inusuales y falta de confianza. Novak Djokovic no entregó buenos síntomas en su segunda presentación en el séptimo Masters 1000 del año, único que falta en sus vitrinas, y se quedó con las manos vacías. Robredo, con un juego con pocas fisuras, a pesar de los nervios para cerrar cada uno de los sets, sacó un enorme provecho de las oportunidades y se anotó un enorme triunfo.
El serbio siempre corrió desde atrás y pocas veces tuvo el control de las acciones. Ni siquiera cuando logró remontar en el octavo game, cuando quebró para el 4-4, y logró salvar dos chances de break point antes de ponerse al frente en el marcador. Es cierto, dominaba en el score, pero el español se veía mejor. Y así fue. La historia se trasladó hasta el desempate y allí, luego de dejar correr tres set points (dos con su saque), Robredo logró adueñarse de la primera manga.
Djokovic no pareció encontrar la brújula nunca. Se mantuvo con su saque, pero jamás contó con ocasiones con su devolución, uno de los puntos fuerte de su juego. Sólo ganó cuatro puntos en el segundo set frente al servicio de Robredo. Así se le hizo difícil. El cuatro veces finalista de Cincinnati (2008, 2009, 2011 y 2012) estuvo al límite en el décimo game, pero, entre virtudes propias y nervios de su rival -dos errores a la red-, extendió la agonía por dos gams. No hubo caso poco después: Cincinnati seguirá en la lista de espera.
Robredo, de esta manera, consiguió su segunda victoria ante un N°1 del mundo (la otra, ante Lleyton Hewitt en Roland Garros 2003) y también su segunda ante Djokovic (2-6).
Fuente: ESPN TENIS
Publicar un comentario