En 2006 la madre abandonó la casa familiar con el menor sin dejar rastros de su paradero. Dylan, de 11 años, estaba oculto en Atyrá, a 60 kilómetros de Asunción
Se sintió mal, fue al médico y cuando volvió ya no estaban. Pensó que quizá su mujer había salido con su hijo Dylan, que entonces tenía 2 años, a pasear. Pero las horas pasaban y no había novedades. Tampoco lograba comunicarse por teléfono. Presintió que había pasado algo y por una vecina se enteró que su pareja se había vuelto a Paraguay con el chico. A partir de ahí empezó un calvario para tratar de recuperarlo.
Javier Córdoba no entendía por qué su mujer, Milda Ramona Galeano Aquino, había tomado esa decisión. Se llevaban bien e incluso se habían ido a vacacionar juntos en el verano. Pero ya no importaba, tenía que concentrarse en encontrlar a Dylan. Le pidió colaboración a la Cancillería- se llegó a encadenar dos veces en la embajada de Paraguay en el país para hacer público el caso- y nunca paró de luchar.
Cuando Javier la denunció, la justicia de Paraguay ordenó la restitución del menor pero la mujer nunca apareció. La abuela de Dylan, que también vivía en la casa con la pareja, le mandó 1258 cartas a la presidenta Cristina Kirchner, una por día. El Ministerio del Interior ofreció 100 mil pesos de recompensa para dar con la mujer, pero recién pudieron dar con él hace un mes.
Según consigna Clarín, Dylan, hoy de once años, fue encontrado por Interpol en Atyrá, a 60 kilómetros de Asunción, en Paraguay. Milda Ramona Galeano Aquino, su madre, quedó detenida por un pedido de extradición que emitió la Justicia argentina. Su papá, Javier, sólo pudo verlo unos minutos y espera que la Cancillería agilice los trámites para restituir al pequeño.
"Al otro día que desapareció iniciamos el trámite de restitución. Hice una denuncia penal en Mercedes.No lo vi durante nueve años. Él no sabía que lo estaba buscando", dijo Javier en declaraciones a TN.
El cuarto de Dylan sigue igual que la última vez que estuvo ahí, el 21 de enero de 2006. La cuna, un almohadón con los colores de River Plate, un patito de peluche... Ahora falta el último paso.
"Es un nene argentino. Se lo pido señora Presidenta, es mi nieto y quiero traerlo al país", dice la abuela de Dylan, mientras le tiembla la voz. "Por favor interceda. Dylan tiene que estar en la Argentina con su papá, con su familia", finaliza.
Se sintió mal, fue al médico y cuando volvió ya no estaban. Pensó que quizá su mujer había salido con su hijo Dylan, que entonces tenía 2 años, a pasear. Pero las horas pasaban y no había novedades. Tampoco lograba comunicarse por teléfono. Presintió que había pasado algo y por una vecina se enteró que su pareja se había vuelto a Paraguay con el chico. A partir de ahí empezó un calvario para tratar de recuperarlo.
Javier Córdoba no entendía por qué su mujer, Milda Ramona Galeano Aquino, había tomado esa decisión. Se llevaban bien e incluso se habían ido a vacacionar juntos en el verano. Pero ya no importaba, tenía que concentrarse en encontrlar a Dylan. Le pidió colaboración a la Cancillería- se llegó a encadenar dos veces en la embajada de Paraguay en el país para hacer público el caso- y nunca paró de luchar.
Cuando Javier la denunció, la justicia de Paraguay ordenó la restitución del menor pero la mujer nunca apareció. La abuela de Dylan, que también vivía en la casa con la pareja, le mandó 1258 cartas a la presidenta Cristina Kirchner, una por día. El Ministerio del Interior ofreció 100 mil pesos de recompensa para dar con la mujer, pero recién pudieron dar con él hace un mes.
Según consigna Clarín, Dylan, hoy de once años, fue encontrado por Interpol en Atyrá, a 60 kilómetros de Asunción, en Paraguay. Milda Ramona Galeano Aquino, su madre, quedó detenida por un pedido de extradición que emitió la Justicia argentina. Su papá, Javier, sólo pudo verlo unos minutos y espera que la Cancillería agilice los trámites para restituir al pequeño.
"Al otro día que desapareció iniciamos el trámite de restitución. Hice una denuncia penal en Mercedes.No lo vi durante nueve años. Él no sabía que lo estaba buscando", dijo Javier en declaraciones a TN.
El cuarto de Dylan sigue igual que la última vez que estuvo ahí, el 21 de enero de 2006. La cuna, un almohadón con los colores de River Plate, un patito de peluche... Ahora falta el último paso.
"Es un nene argentino. Se lo pido señora Presidenta, es mi nieto y quiero traerlo al país", dice la abuela de Dylan, mientras le tiembla la voz. "Por favor interceda. Dylan tiene que estar en la Argentina con su papá, con su familia", finaliza.
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