Sturzenegger reconoció que la recesión se prolonga

En medio de acusaciones por la contracción de la economía, el presidente del Banco Central aseguró que cumplió en bajar la inflación y aumentar el crédito.



El presidente del Banco Central y su equipo están en el ojo de la tormenta porque en el Gobierno no logran una explicación a por qué la economía sigue en caída. La discusión de shock o gradualismo de principio de año se transformó en una búsqueda de culpables: mientras los analistas económicos ponen el foco en la altísima presión fiscal, el equipo económico del Gobierno y los industriales apuntan a las altas tasas de interés que desalientan la inversión real y premian la especulación financiera.

No en vano, ayer en la 22ª Conferencia de la Unión Industrial Argentina, Federico Sturzenegger comenzó remarcando dos fenómenos ajenos a esta administración que condicionan el desempeño de la economía Argentina: por un lado la herencia de elevados inventarios que hicieron innecesario el aumento de la producción para abastecer el mercado y que se cargó 2 puntos del PBI del primer trimestre y, por otro, la estrepitosa caída de Brasil que impactó en 0,8 puntos porcentuales a lo largo del año.

Aunque no pudo decir cuándo se recuperará, Sturzenegger aseguró que 'Seguimos siendo optimistas. Nuestra parte (el crédito) repuntó'.

Interesado en descomprimir, el banquero central había intentado calmar las aguas en agosto presentando e Indicador Líder (IL) del Banco Central, una variable compuesta de diez series del despeño de la economía que sirven para predecir el fin de un ciclo recesivo. En aquella ocasión, el IL tenía dos meses de buen despeño y faltaba un tercer mes para poder estar seguros de que se había dejado de caer y la economía estaba a punto de dar vuelta la curva.

Pero no fue así y esta tarde, en la presentación del segundo Informe de Estabilidad Financiera, Sturzenegger reconoció que “En septiembre no se alcanzaron los umbrales”. Es decir, se trató de una falsa alarma. Sin embargo acotó que la serie del crédito -la única serie de las diez que componen el IL en la que el Banco Central tiene una injerencia más o menos directa- presentó “valores inéditos”.

En efecto, al mostrar la evolución del sistema financiero en los primeros nueve meses de su gestión el crédito al sector privado creció 1,8 puntos porcentuales del activo neteado de los bancos, producto de una caída del 2,3% en crédito y un repunte del 4,1% en dólares, es decir 6.000 millones de dólares.

Este último, gracias a una decisión del Directorio del Banco de Central de flexibilizar la normativa de prevención de descalce de monedas para tomar deuda en divisas. Con el nuevo criterio se permitió que empresas con ingresos en dólares, pese a que la venta de productos en el extranjero la hacen mediante intermediarios, puedan tomar créditos en divisas a tasas más bajas; y, a la vez, dejarle los pesos a otras empresas descomprimiendo la demanda.

Y volvió a defender las tasas de interés positivas con un rendimiento en el orden de los 4 puntos porcentuales por encima de la inflación esperada. El nuevo leit motiv del Banco Central es “Sin depósitos, no hay créditos”. Y por eso mostró que los depósitos tuvieron en estos nueve meses 7,9% de crecimiento real.

Al respecto mostró que los egresos por intereses, en términos de porcentuales del activo neteado de los bancos, es decir, las remuneraciones a los depósitos crecieron 1,4 puntos porcentuales. Por lo que Sturzenegger concluyó que de sus medidas “El gran beneficiario ha sido el depositante”.

Por último, consultado sobre los motivos de la reducción de la tasa de interés de las Letras del Banco Central (Lebacs) de esta última semana, Sturzenegger prefirió referirse a las razones de las tres últimas bajas y “aclarar versiones periodísticas” que hablan de que cedió a las presiones de distintas alas del Gobierno.

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