Macri no prevé más cambios ni reducción de carteras

Así lo confirman fuentes cercanas al Gobierno, tras la salida de Cabrera, Aranguren y Sturzenegger.



Las expectativas sobre más cambios en el gabinete del presidente Mauricio Macri a raíz de los relevos ocurridos el sábado pasado terminaron diluyéndose este domingo casi tan rápido como se habían generado.

Sobre el final del día, una alta fuente presidencial descartó ante este diario posibles nuevos cambios, más allá de los de Francisco Cabrera (Producción) y Juan José Aranguren (Energía y Minería) por Dante Sica y Javier Iguacel, respectivamente, después del de Federico Sturzenegger (Banco Central) por Luis Caputo, todos entre el jueves y el sábado pasados.

“No habrá más cambios de ministros, ni disminución de ministerios, ni reducción de algunos a secretarías”, dijo la fuente, uno de los asesores de extrema confianza del Presidente, al que bien podría calificarse de “el cuarto ojo” de Macri (a fines de 2016 había dicho que el jefe y los dos subjefes de Gabinete “son mis ojos…”), manzana verde en mano, en la esquina de Bolívar y Diagonal Norte, frente al Cabildo.

El asesor acababa de retirarse del hotel situado a pocos metros sobre Bolívar, donde en el salón Gaudí de su cuarto piso (en él Daniel Scioli consoló a sus seguidores el lunes siguiente a la primera vuelta de la presidencial de 2015), aún deliberaba la reunión de la conducción nacional del PRO.

Hasta esa reunión de la mesa ejecutiva del partido de gobierno, más sus secretarios y presidentes distritales, programada con anterioridad a los cambios (es bimestral y reúne a unos 60 dirigentes) se habían trasladado las expectativas que desde las primeras horas tuvieron a la Rosada como caja de resonancia. Más aún porque del encuentro partidario que abrió el dueto bonaerense-porteño de María Eugenia Vidal y Horacio Rodríguez Larreta, participaron como expositores el jefe de Gabinete, Marcos Peña, y los superministro de Hacienda, Nicolás Dujovne y ministro del Interior, Rogelio Frigerio.

La reunión sirvió, en cambio, para cerrar filas en defensa de las últimas decisiones gubernamentales, desde el acuerdo con el FMI y la política monetaria que conducirá Caputo, que forzaron a ponerle fin al “gradualismo” del ajuste, como para empezar a cauterizar las herida abiertas en Cambiemos con el debate sobre la legalización del aborto y, en menor medida, la ley antitarifazo que vetó Macri.

“Se trató de una bajada de línea más que nada anímica hacia la propia tropa y de cara, ya, a las elecciones”, sintetizó por su parte a VíaPaís una alta fuente vidalista.

Durante la reunión, los funcionarios del Ejecutivo transmitieron su “satisfacción” por las nuevas medidas que adoptó el domingo el Central para frenar la devaluación. Dujovne, a su vez, expresó la conveniencia de que el FMI “nos acompañe” y que de no haber sido así, dijo palabras más, palabras menos –según aquella primera fuente-, “la crisis cambiaria habría derivado en crisis económica”. De todos modos, el superministro, de origen radical, admitió ante los pro: “Hubo que ceder en el gradualismo. Ahora habrá un par de meses de reacomodamientos y en el último trimestre, una reactivación. Y en 2019, un crecimiento de 3 por ciento”.

Pero tanto esa fuente como el presidente del PRO, el senador Humberto Schiavoni, quien habló al final con la prensa (habrá sólo “un principio de recesión”; “se tomaron las decisiones correctas para tener el financiamiento del Fondo”), confirmaron que Dujovne no dijo en momento alguno cuál será la inflación de este años, del mismo modo que no hizo alusión alguna a una eventual reapertura de paritarias. “No, no, no dijo”, afirmó el legislador.

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