#BahíaBlanca: Sospechan que una mujer ayudó a su sobrino a descuartizar su novia

Se trata del crimen de Luciana Moretti, ocurrido en 2004. Fue desmembrada y quemada en una parrilla. Su novio confesó y fue condenado. Ahora la Justicia apunta contra su tía. "Ellos sellaron un pacto de silencio", dijo el padre de la joven

Luciana Moretti tenía 15 años cuando fue hallada muerta en octubre de 2004 en Bahía Blanca, tras estar desaparecida durante nueve días. La adolescente fue descuartizada y quemada sobre una parrilla. Por el crimen fue condenado a 18 años de cárcel Pablo Cuchán, novio de la víctima. Ahora, la causa parece tomar un nuevo giro: la Justicia sospecha que el asesino fue ayudado por su tía.

Durante el juicio, llevado adelante en 2007, el novio relató el horror sufrido por Luciana y admitió que la madrugada del 16 de octubre de ese año, al regresar de un boliche, llamó a la joven para que fuera a su casa. La adolescente aceptó la propuesta y fue. Desde ese momento no se supo nada más de Moretti hasta que después de varios días, su cráneo fue hallado en un descampado.

De acuerdo con su testimonio, los dos jóvenes estuvieron consumiendo droga hasta que Luciana se desvaneció y quedó sobre la cama, muerta. Al ver esa situación, Cuchán no supo qué hacer con el cuerpo y no tuvo mejor idea que desmembrarla. Luego, la incineró en la parrilla de su casa e introdujo los restos en cuatro bolsas y los arrojó en distintos lugares de la ciudad.

Fue tal el grado de destrucción del cuerpo, que los jueces no pudieron comprobar la forma en la que fue asesinada y siempre se mantuvieron las dudas sobre el papel que desempeñó la tía en el caso. En el testimonio de Cuchán, se supo que cargó en sus brazos a Luciana y la llevó hasta el quincho de su casa. Tras un llamado de la ferretería donde trabajaba porque lo estaban esperando, decidió ocultarla dentro de la parrilla. En ese momento, antes de irse, sintió que su tía, Rosa Osés -que iba todos los días a su casa a limpiar- quería entrar.

Cuchán declaró que no le dijo nada. A media mañana -aseguró- dejó la ferretería y volvió a su casa. Tomó diez bolsas de leña, las roció con veinte litros de solvente, puso todo sobre el cuerpo, prendió fuego y cerró la tapa de la parrilla. Hacia la tarde retiró los restos, los puso en bolsas y se fue en auto a tirarlos en distintos sitios de la ciudad.

Osés, por su parte, declaró que llegó pasadas las 8 a la casa de su sobrino. Aseguró que encontró la puerta trabada con llave, por lo que se fue y retornó a los 45 minutos. Sin embargo, varios testigos la desmintieron. El barrendero de la cuadra, sostuvo que la vio entrar antes a la casa y saludarse con un joven -sería Cuchán- que salía de la vivienda y subía a un auto. Fue entonces que la Justicia decidió abrirle a la mujer un proceso por falso testimonio. Sin embargo, la investigación fue desestimada por una jueza de Garantías y dos camaristas bahienses.

Fuente: Infobae


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