Con un golazo de Andrés Roa, Huracán derrotó a Belgrano en Córdoba y se prendió arriba



Huracán consiguió su cuarta victoria consecutiva al derrotar a Belgrano por 1 a 0, al cabo de un intenso encuentro disputado en el estadio "Julio César Villagra", en el marco de la séptima jornada de la Superliga.

El mediocampista colombiano Andrés Roa, a los 30 minutos de la primera etapa, anotó el único tanto del cotejo.



El conjunto local terminó con un hombre menos por la expulsión de Sebastián Luna, a los 51 minutos del segundo período.

El equipo de Parque Patricios consiguió los tres puntos en juego en base a su mayor jerarquía individual aunque en el complemento se retrasó en demasía poniendo en peligro su victoria contando con la complicidad de un inexpresivo "Pirata", que se sigue hundiendo en la tabla de promedios.

Tras unos instantes iniciales de estudio, el "Globo" logró hacerse dueño del trámite apenas transcurrido el primer cuarto de hora. La formación de Gustavo Alfaro hizo hacer valer su mayor bagaje cualitativo ante un "Pirata" incapaz de generarle alguna zozobra seria a Marcos Díaz.

A partir del buen pie de Iván Rossi y con algunas grageas de talento del mediocampista "cafetero" Roa, la visita comenzó a tomarle la mano al desarrollo aprovechándose de la desesperación de un Belgrano cada vez más necesitado de puntos.

Ausente Matías Suárez y mostrando cierta inestabilidad del medio hacia atrás, no sorprendió que el cuadro de Parque Patricios se coloque en ventaja tras una excelsa definición del citado Roa, quien luego de robarle la pelota a un adormilado Gastón Gil Romero y después de avanzar varios metros sin oposición, despidió un furibundo disparo desde 30 metros que se incrustó en el ángulo superior izquierdo de César Rigamonti.



Tras esa formidable conquista la desesperación comenzó a apoderarse del conjunto del resistido Lucas Bernardi, que nunca le encontró la vuelta al por ese entonces reforzado andamiaje defensivo pergeñado por el astuto Gustavo Alfaro, quien advertido de las limitaciones de su desnortado adversario se aprovechó de las mismas con un planteo tan mezquino como inteligente.

Ante la intimidante presión de la parcialidad "celeste", el dueño de casa insistió con pocas ideas mientras que su rival comenzó a ralentizar todos sus movimientos y más de una vez puso en práctica la censurable artimaña de hacer tiempo con el objetivo de sacarle ritmo a las confusas arremetidas del elenco cordobés.

El complemento mostró a un visitante que retrocedió varios metros con el objetivo de alargar la diferencia en el marcador a través de una réplica que nunca llegó. Sostenido en el oficio de su requerido guardavallas, sumado a la buena faena del áspero Federico Mancinelli en la retaguardia, Huracán soportó el asedio de un Belgrano que solo por momentos lo puso contra las cuerdas apelando al amor propio pero despojado de toda claridad a la hora de generarle peligro al histriónico arquero "Quemero", quien no dudó en dejarse caer ante la más mínima carga de los jugadores locales en cada envío aéreo.

Seguramente la inoportuna lesión del juez Hernán Mastrángelo, quien paró el juego varias veces para ser atendido antes de ser reemplazado por el árbitro suplente Jorge Broggi, le quitó ritmo al empuje final del "Pirata" pero de ninguna manera impidió disimular la involución futbolística en la que se halla inmerso un "Pirata" que cada vez ve más amenazada su continuidad en la división superior.

 

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