Rosario Central empató 1 a 1 con Gimnasia



Sorprendido. Sin entender demasiado qué pasó... Así se pudo ver a varios en el Bosque. Porque Gimnasia jugaba muy bien pero perdía y porque el empate llegó de la manera menos pensada: un insólito penal de Espinoza (imposible saber lo que vio) que le dio la chance a Silva de poner el 1-1 desde los 12 pasos.



Con la boca abierta quedó Central por el horror del árbitro. Y con la boca abierta quedó el Lobo, que debió haber ganado y ahora tendrá revancha el jueves por los octavos de final de la Copa Argentina ante el Xeneize.

Gimnasia fue mucho más durante los 90 minutos. De entrada nomás, dominó al rival, lo maniató y lo dejó sólo con la chance de aguantar. Pero claro, enfrente estaba Central que no le incomoda para nada jugar a eso. No se preocupó, fue paciente y aprovechó la única que tuvo en el PT: golazo del Colo Gil de tiro libre.

Pero eso no desenfoco al Lobo, que siguió con los dientes afilados. Llegó la inexplicable falta que Espinoza "vio" de Caruzzo a Silva, el penal, el 1-1 y desde ahí tomó más confianza Gimnasia. Intentó, buscó, pero jamás pudo vulnerar a Ledesma. Lo que está claro es que jugando así no necesitará de ninguna mano arbitral para tratar de eliminar a Boca.

 

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