Pablo Pérez: "No puedo jugar en una cancha donde sé que me pueden matar"



El capitán de Boca y ex futbolista de Newell’s, Pablo Pérez, fue el jugador más afectado por la feroz agresión que sufrió el micro que trasladaba al plantel profesional rumbo al estadio Monumental para disputar la revancha ante River por la final de Copa Libertadores.

A raíz del estallido de un vidrio, el mediocampista xeneize sufrió una lesión en su ojo izquierdo que lo mantendrá por unos días fuera de las canchas.

“El episodio fue lamentable. No había mucha gente y de repente aparecen 200 personas a dedicarse a tirar piedras. No sé qué pasó, fue muy raro. Después de pasar el puente resulta que estaba toda la gente acumulada en un solo lugar. Fueron tres minutos impresionantes”, relató el Pérez a la prensa, en la salida del sanatorio Otamendi donde concurrió para que le realicen un control oftalmológico.



Respecto del ataque sufrido, continuó: “Se golpeó un compañero y fuimos todos a ver qué pasaba. Eran estallidos de vidrios constantes. Fue a la entrada del estadio, bastante cerca”.

El futbolista de 33 años hizo hincapié en que, minutos después, cuando fue retirado del estadio en ambulancia para ser atendido en un centro asistencial por su lesión, ese vehículo sufrió un nuevo ataque: “Nos siguieron tirando piedras, no es una cosa menor lo que pasó. Me querían volver a lastimar yendo al hospital, una vergüenza”.

Además el capitán auriazul explicó la situación que vivió al momento de ser trasladado hacia el nosocomio y la incertidumbre que reinó en cuanto a las programaciones que fue entregando Conmebol:“Yo estaba en el hospital y el partido se estaba por jugar. Me llamó el entrenador para decirme que vuelva. Si se jugaba, yo iba a estar igual porque me estaban obligando, pero no podía”. Estoy muy triste también por la gente de River que no tiene nada que ver y que se está fumando todo esto. Es una tristeza para ellos, para los de Boca y para el espectáculo. Esto no puede pasar más”.

“Si me sacan el ojo, no me lo paga nadie. ¿Cómo vamos a ir a un cancha donde no hay seguridad? La gente estaba loca. Si nosotros le damos la vuelta en su cancha, ¿qué pasa? Me matan. ¿Cómo puedo ir a una cancha donde sé que puedo llegar a morir?”. No puedo jugar en una cancha donde sé que me pueden matar”, cuestionó el capitán “Xeneize”.

Finalmente, Pérez fue muy duro con el médico de la Conmebol que firmó el informe donde aseguraba que no pudo revisarlo el sábado en el vestuario visitante: “El médico de la Conmebol no me vino a ver nunca. Firmó un papel donde decía que yo estaba en condiciones. Es una vergüenza. Yo no veía nada, tenía que tener el ojo cerrado porque me lagrimeaba. (El médico) nunca fue solidario con nosotros, debía tener una orden de que no tenía que venir a verme”, disparó.

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