Duro testimonio: "Mi papá me quería convencer de que el incesto es algo normal"

Fue violada durante años por su padre. Lo denunció en 2001 y recién la semana pasada lo condenaron a 20 años de prisión. Sus hermanas también lo sufrieron.

A mediados de 2001, Elisa juntó fuerzas y denunció que su papá las violaba a ella y a su hermana mayor Carina (los nombres son ficticios). Esta chica cordobesa tenía 17 años y acababa de irse de su hogar en Villa Cornú -una barrio de clase baja en la zona norte de la capital provincial-, harta de los abusos a los que era sometida desde que iba a la escuela primaria. Las mamás de sus compañeras de colegio la refugiaron en sus casas.

La denuncia quedó en un limbo judicial porque Carina desmintió a su hermana menor, asegurando que "mi papá es estricto, por eso ella lo acusa. Es todo mentira". Y la causa quedó dormida.

Pero en 2012, las profesoras de Analía -la menor de las cinco hijas del matrimonio de Carlos y Graciela-- detectaron que la chica de 17 años "tenía problemas, estaba rara". Intervino una psicopedagoga y luego una psicóloga.

Los padres y la adolescente comenzaron terapia familiar. Hasta que un día, Analía se reunió con tres de sus hermanas y les contó las prácticas aberrantes a las que era sometida tanto por su padre como por su hermana Carina.

La semana pasada, 13 años después de la primera denuncia de Elisa, el juez cordobés Julio Guerrero Marín finalmente condenó al padre abusador a 20 años de cárcel.

Su hija Carina, que lo había defendido aquella vez y luego se convirtió en abusadora de la más pequeña de sus hermanas, resultó absuelta porque el juez consideró que "es una victimaria, pero a la vez fue víctima de su padre". Y le ordenó tratamiento psicológico y psiquiátrico a cargo de la Secretaría de la Mujer de la Provincia.

Días después de la condena, Elisa se animó a hablar con Clarín. "Estoy satisfecha por los 20 años de cárcel para él. Pero en el caso de ella, no estoy del todo satisfecha. Va a tener libertad de hacer lo que tenga ganas, como venir a casa y pararse en la vereda. Y no se muestra arrepentida de lo que hizo, no tiene recursos para arrepentirse. Hoy nuestra prioridad es mi hermana más chica. La condena a 10 años era una forma de curar las heridas", le dijo a Clarín.

La fiscal María Inés Ferreyra había acusado a Carlos -un albañil alcohólico- de los delitos de violación calificada, abuso sexual con acceso carnal continuado y agravado, y promoción a la corrupción de menores agravado por el vínculo. Le pidió 20 años de prisión, a los que fue condenado. Mientras que para su hija mayor, que ahora tiene 32 años, había solicitado 10 años de cárcel, acusada de los delitos de corrupción de menores, y abuso sexual gravemente ultrajante.

En 2012, tras enterarse que Analía, la menor de sus hermanas era sometida a prácticas incestuosas, Elisa se convirtió nuevamente en denunciante. Su madre, Graciela, también fue denunciante, aunque luego dijo que fue a la Justicia presionada. Los peritos determinaron que Analía decía la verdad y detuvieron a su padre y a la hermana mayor. Allí apareció la causa "olvidada" de Elisa, que no se había investigado desde 2001.

Cuando Elisa se enteró que su padre y su hermana mayor iban a ser juzgados, comenzó a tener síntomas de estrés: no durmió y tenía fuertes dolores en el cuerpo. Tras el fallo "sentí un alivio tan grande, como que parte del dolor salió del cuerpo", contó la víctima que ahora tiene 31 años, está casada y es madre de una nena de 2 años.

"Jehová Dios me dio fuerzas para resistir a la perversión que me quisieron meter de chica. Mi papá me quería convencer de que el incesto es algo normal en una familia. Mi mamá no hacía nada, no nos defendía. Y Jehová a través de las escrituras me enseñaba que el incesto es algo malo, que es pecado, que es sucio, que debía rechazarlo por más que mi papá me tratara de convencer que es algo bueno", confió EK, que profesa su fe en el Salón del Reino de los Testigos de Jehová.

La chica, que dejó atrás el infierno cuando pudo abandonar su casa, dijo: "Hoy estoy entera, tengo una familia hermosa y voy a tratar de hacer lo imposible por curar a mi hermanita más chica; porque estas personas le arruinaron la vida. La fe y la religión me ayudaron muchísimo a tratar de mantenerme entera".

Fuente: Clarin



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