Más de 160 personas murieron por el tsunami que golpeó, sin activar las alarmas, al litoral del estrecho de Sonda, entre las islas indonesias de Java y Sumatra, un balance de víctimas que podría aumentar. Hay otras 30 personas desaparecidas y 745 heridas, mientras que se registraron graves daños en casas, hoteles, embarcaciones e infraestructuras, según el recuento provisional de la Agencia Nacional de Gestión de Desastres (BNPB).

El número de víctimas “podría subir” a medida que se acceda a lugares donde no han llegado hasta el momento los servicios de emergencia, apuntó Sutopo Purwo Nugroho, el vocero de BNPB. La erupción del volcán Anak Krakatau -entre Java y Sumatra-durante la noche del sábado provocó un corrimiento de tierra submarino que sumado a la marejada por la luna llena creó un tsunami que sorprendió a cientos de personas en las playas de la región.

La ausencia de un fuerte terremoto, fenómeno que sirve para activar el sistema de alarmas ante un posible tsunami, dejó silenciadas las sirenas mientras se aproximaban las olas gigantes, dijeron expertos de la Agencia Meteorológica, Climatológica y Geofísica de Indonesia (BMKG). El director del BMKG, Rahmat Riyono, señaló en rueda de prensa que conforme a las informaciones recogidas por los medios se estima que las olas habrían alcanzado una altura de hasta dos metros y se habían adentrado unos 19 metros desde la costa.

“En el caso de terremotos, la posibilidad de un segundo tsunami es muy pequeña. Pero como este ha sido causado por una erupción, el escenario es diferente” advirtió Riyono. El volcán Anak Krakatau, de 305 metros de altura e “hijo” del Krakatoa, expulsó magma, rocas y una columna de humo a más de medio kilómetro desde su cumbre. El 26 de diciembre de 2004, un tsunami golpeó el norte de Sumatra y a otros 14 países con el resultado de 226.500 muertos y desaparecidos, la mayor parte en Indonesia.

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