Del silencio de los primeros días a dos declaraciones consecutivas. Y esta vez el Papa fue más lejos que sus dichos de fin de semana. Francisco aseguró que teme “el derramamiento de sangre” en Venezuela y que le “aterra” la violencia que podría desatarse por la crisis política en ese país, no reconoció a Juan Guaidó como presidente y afirmó que hacerlo sería una “imprudencia pastoral”.

Comienza una nueva semana de tensión en Venezuela. La oposición convocó a dos marchas para los próximos días: la primera el miércoles, para pedir una vez más a las Fuerzas Armadas que dejen de apoyar al régimen chavista. La segunda el sábado, cuando termina el plazo que dieron España, Francia, Alemania, Reino Unido, Holanda y Portugal para que Maduro convoque a elecciones. Si no lo hace, reconocerían a Guaidó como presidente interino.

El domingo, al término de su viaje de cinco días en Panamá, el Papa se refirió, sin definirse demasiado, a la situación en Venezuela: pidió que se “busque y se logre una solución justa y pacífica para superar la crisis, respetando los derechos humanos y deseando exclusivamente el bien de todos”.

Ayer enfrentó las preguntas de los periodistas a bordo del avión que lo condujo de Panamá a Roma.

“¿Qué es lo que me asusta? El derramamiento de sangre”, aseguró,. Según organismos de derechos humanos, en los últimos diez días hubo más de treinta muertos durante las protestas.

Al ser consultado sobre si el Vaticano -que sí envió representante cuando Maduro asumió su nuevo mandato- respaldaría a Juan Guaidó como presidente de Venezuela el Papa afirmó que no se pronunciaba “sobre lo que hay que hacer porque sería una imprudencia pastoral de mi parte y haría daño”.

“Tengo que ser equilibrado. No me gusta la palabra equilibrado. Tengo que ser pastor. Y si necesitan ayuda, de común acuerdo, que la pidan”, recalcó abriendo la posibilidad de una mediación. El Vaticano intentó sin éxito hace dos años proponer una hoja de ruta para salir de la crisis a través del número dos del Vaticano, el cardenal Pietro Parolin, quien fue además nuncio en ese país durante los años del chavismo. La oposición denunció que Maduro incumplió todo lo acordado.

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