Una severa complicación han estado viviendo el equipo de rescate que trabaja en salvar a Julen, quien está atrapado al interior de un pozo de más de 100 metros de profundidad en Málaga, España, luego de percatarse de que en el túnel paralelo que estaban construyendo para ayudar a salir al pequeño de dos años, no cabían los tubos del encamisado.

"La perforación ha tenido una pequeña desviación y hay un pequeño problema con la colocación del entubado del túnel por el que tienen que descender los mineros", señaló a La Vanguardia Juan López-Escobar, delegado del Colegio Oficial de Ingenieros de Minas del Sur que asesora las excavaciones que realizan los rescatistas.



Debido a esto, el equipo ha debido ensanchar el túnel desde el comienzo y con ello, evitar complicaciones que, de no hacerlo, podrían producirse durante el trayecto de rescate.

"Es lo que puede suceder al taladrar en casa. Cuando uno se encuentra una pared dura, la broca baila y se desvía. Pues eso ha pasado con la perforación. Al meter el tubo, que es recto, éste no puede pasar a una profundidad determinada. Han tenido que sacarlo para volver a meter la perforadora con un poco más de diámetro", ejemplificó López-Escobar.

Pese al retraso que efectivamente produce esta acción, el experto señala que son situaciones que suelen ocurrir en este tipo de trabajo, "sobre todo cuando se hacen con esta urgencia". Además, señaló que "es imprudente hablar de tiempos" para volver a retomar la operación de rescate.

Finalmente, López-Escobar dijo al medio que el equipo de rescatistas "continúa con la misma ilusión de sacar al niño con vida", pero reconoce que la situación "les ha generado cierto desanimo".

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