Para evadir los controles policiales, los repartidores circulan vestidos de "civil" por temor a el decomiso de mercaderías.



A pesar de la suspensión de la actividad por medio de una orden judicial, repartidores de Rappi, Glovo y PedidosYa continúan trabajando en la Ciudad.

Sin las mochilas ni los elementos distintivos de esas plataformas, buscan eludir los controles de la Policía para evitar el decomiso de los productos y las multas.

En ese marco, Julio Olivero, trabajador de Rappi y miembro fundador de App Sindical, una asociación gremial creada por los trabajadores de plataformas, confirmó a Télam que "se está trabajando de manera clandestina por temor a la persecución policial y al fallo que ordena que les decomisen la mercadería".

"Los repartidores están circulando 'de civil' y con mochilas particulares para no tener ninguna seña que haga que la policía los detenga y además de los decomisos les imponga multas", señaló.

"No somos delincuentes para que nos tengamos que ocultar, queremos ejercer nuestro derecho a trabajar y ya nos van quitando tres días de ingresos más lo que suceda a partir del lunes", añadió Olivero.

"Hoy ya me detuvieron tres veces en distintos controles, en el primero no me sacaron nada porque venía vacío, en el segundo tenía un envío de sushi pero mentí que era para consumo personal y me dejaron seguir, y el en tercero que venía con un envío de Carrefour me quisieron decomisar y como los empecé a filmar con el celular diciendo que los iba a denunciar por robo me permitieron seguir", indicó otro repartidor a la misma agencia.

La Policía está obligada a identificar a los repartidores, controlar que tengan el casco puesto, utilicen chaleco refractario, la caja fija a la motocicleta o bicicleta y contar con libreta sanitaria, de lo contrario, "se decomisa la caja y la mercadería y se los deja ir", señalaron fuentes de la fuerza.

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