El Globo venció 2-0 al Ciclón en Parque Patricios con gol de Lucas Barrios en su vuelta a la titularidad y Fernando Coniglio. El equipo dirigido por Juan Antonio Pizzi no logra levantar cabeza.



Huracán se dio hoy el gran gusto de ganarle el clásico a San Lorenzo por 2 a 0, en el estadio Tomás Adolfo Ducó, y llenó de preocupaciones al equipo dirigido por Juan Antonio Pizzi, que dejó una opaca imagen, en la continuidad de la décima fecha de la Superliga.

Con goles de Lucas Barrios y Fernando Coniglio, el Globo volvió a la victoria de la mano de Néstor Apuzzo y llenó de alegría a la multitud que se dio cita en el Palacio.



Lo de San Lorenzo fue pobre, mal en el planteo desde el inicio y luego sin ideas para reaccionar. Con la derrota, el Ciclón sumó su cuarta derrota en los cinco últimos encuentros, lo que demuestra un flojísimo presente en el torneo.

El encuentro fue parejo en el inicio, con Huracán tomando la iniciativa, pero con problemas en su gestación. El más claro en el local fue Gómez, con su pegada y ubicación.

San Lorenzo, por su parte, apostó a la velocidad por los costados de Cerutti y Fértoli, aunque se notó la ausencia de un referente de área.

El Globo rompió la paridad en 25 minutos, cuando Gómez avanzó por derecha y envió un preciso centro al área para que Barrios le gane a su marcador y anote de cabeza el 1-0.




La mejor de San Lorenzo la gestó el paraguayo Romero, quien salió del área y habilitó por la derecha a Belluschi, jugador que incómodo disparó a las manos de Silva.

El final de la etapa fue caliente y polémico, porque primero Huracán pidió un penal sobre Garro que no pareció, y después el Ciclón protestó un codazo de Araujo sobre Fértoli.

En el inicio del complemento, Huracán estuvo muy cerca, con un centro de Garro desde la derecha y un cabezazo de Gómez que se desvió en Poblete y se fue apenas afuera.



El Ciclón arriesgó con los cambios ofensivos, pero no hizo más que agrupar gente sin tener ideas concretas para la elaboración. Huracán se dignó a defender la ventaja y salió cuando pudo.

En este contexto, la pelota fue de San Lorenzo, pero sin gravitar ante el arco del paraguayo Silva.

A los 37, el local aprovechó una pelota parada y aumentó. Después de un córner impulsado desde la derecha, la pelota quedó en el área y el ingresado Coniglio, desde el piso, se la cambió de palo a Navarro y anotó el 2-0 final para el delirio de los hinchas.

 

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