El piloto español alcanzó su sexta corona de campeón del mundo de MotoGP, la cuarta consecutiva y la octava en el Mundial tras ganar en Tailandia.



Con tan solo 26 años, el piloto de Honda escribió su mejor temporada en la clase reina dado el nivel de competencia que hay actualmente en el Mundial, un ejercicio al que puso el broche en Buriram, donde solo debía terminar por delante de Andrea Dovizioso.

Sin embargo, eso no le habría dejado del todo satisfecho, de modo que planteó la carrera como cualquier otra, y el resultado fue el que los ensayos vaticinaban.



Marc se adjudicó un preciado triunfo por delante del rookie francés y de un Maverick Viñales que volvió a repetir podio sin tener que preocuparse de Andrea Dovizioso. Pese a partir con la idea de aplazar el alirón de Márquez, el italiano no pudo seguir el ritmo de los más rápidos y deberá centrarse en la lucha por el subcampeonato con permiso de Álex Rins.

Como ocurriera en San Marino, el francés del equipo Yamaha Petronas se defendió con todo, y si en aquella ocasión no pudo dar réplica a su rival, esta vez se quedó a un suspiro de la gloria. En la última curva, Quartararo trató de volver a adelantarle en frenada, pero Márquez le abrió la puerta para que se fuera largo y él pudiera cruzar la meta delante.

El podio lo completó Maverick Viñales, que en ningún momento pudo pelear por el triunfo con los dos primeros, y que finalmente se quedó a 1,3 segundos de Márquez.

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