En tono de campaña el presidente brindó su discurso ante la Asamblea Legislativa



Macri ofreció hoy un discurso de tono electoral ante la Asamblea Legislativa, en el que aseguró que la Argentina está "mejor parada que en el 2015" y que se ha logrado "salir del pantano". Sostuvo que su gestión está dejando de "patear los problemas para adelante" y que pidió "fuerza" y "coraje" ante la crisis.

El mandatario convocó a los argentinos a "no aflojar, a no tirar la toalla", señaló que "el futuro está en cada uno de nosotros" y exclamó "¡vamos con fuerza, vamos en serio, vamos con coraje, vamos con pasión!".

"Nuestro tiempo es hoy. No dejemos que los predicadores de la resignación y el miedo le ganen a la esperanza porque nuestra esperanza es fuerte, está basada en lo que sabemos que podemos hacer", enfatizó Macri. Además, remarcó: "Yo soy el primero en saber lo que han sido estos meses, cuánto dolor, cuánta angustia, y me he hecho cargo".



"Pero yo estoy seguro de que esta es la generación que con valentía decidió encarar lo que nunca se había hecho, decidió hacer una reforma profunda, cambios de verdad en nuestro país", señaló.

"Juntos nos hemos comprometido a ser una sociedad en serio y juntos lo estamos haciendo y por eso les digo ¡vamos argentinos, vamos con fuerza, vamos en serio, vamos con coraje vamos con pasión ,este es nuestro país y juntos lo vamos a llevar adelante! ¡Vamos Argentina!", exclamó.

En un discurso que tiene como telón de fondo la próxima campaña electoral, el jefe de Estado buscó polarizar con el kirchnerismo y el peronismo y arengó a sus seguidores a mantener el rumbo político y económico.

Macri llegó al Congreso poco antes de las 11:00 en una camioneta con vidrios polarizados en medio de un impresionante opertivo de seguridad que mantuvo vallado buena parte del macrocentro porteño durante toda la mañana, lo que complicó el tránsito en toda la zona.

Al momento de los anuncios, dio a conocer un aumento del 46% de la Asignación Universal por Hijo (AUH) a partir de este mes, al admitir que la pobreza "volvió a los niveles de antes". (ver nota aparte).

En una asamblea legislativa en el que se vivieron momentos de tensión, con gritos en las gradas, la presencia de una dirigente oficialista a la que el macrismo bajó de una candidatura y cuestionamientos desde las bancas de la oposición, Macri, quien mostró un gesto tenso, interrumpió en varias oportunidades su alocución para cuestionar "insultos".

"Los gritos los insultos no hablan de mí, hablan de ustedes señores", señaló el Presidente, quien al tiempo que la vicepresidenta Gabriela Michetti solicitaba silencio, recalcó: "Yo estoy acá por el voto de la gente".

El mandatario afirmó que su gestión busca "dejar de patear los problemas para adelante para mirar la realidad de frente".

"El país depende de nosotros y de nadie más. ¿Cuántas veces en nuestra historia elegimos el camino del atajo y siempre terminamos pagando las consecuencias? No hablo solo de la herencia recibida, hablo de la imposibilidad que tuvimos los argentinos durante décadas de hacernos cargo de nosotros mismos", enfatizó.

Se refirió a las "consecuencias de no cambiar, de seguir tapando agujeros" y consideró que se concretó la "decisión de hacer juntos lo que durante muchos años ninguna generación se animó a hacer".

"No es tarea sencilla. cambiar en serio implica atravesar dificultades. El año pasado nos puso a prueba en muchos sentidos", dijo el Presidente.

Advirtió además que "cuando estábamos empezando a crecer" y "asomando la cabeza", ocurrió que "cambiaron las condiciones" en momentos en que "todavía estábamos frágiles".

Macri dijo que ahora el Gobierno trabaja para "no ser tan vulnerables, estar preparados y fuertes para enfrentar nuevas tormentas".

El mandatario aseguró que "los cambios profundos" que, a su criterio, el Gobierno está realizando en el país "requieren paciencia", y admitió que él está "peor que hace unos años".

"Yo estoy peor que hace unos años. Todo me cuesta más. Pero lo que estamos logrando es enorme, porque estamos haciendo crujir estructuras viejas y oxidadas, estructuras muy arraigadas que seguían beneficiando a los de siempre", sostuvo.

En uno de los momentos que más aplausos cosechó de la dirigencia oficialista, el Presidente afirmó que en la Argentina "se acabó el tiempo en que los delincuentes se salgan con la suya mientras la enorme mayoría trabajamos para sacar a este país adelante", al tiempo que defendió el decreto de necesidad y urgencia de extinción de dominio.

"Es una clara postura de la posición que los argentinos tomamos, queremos recuperar los bienes de las mafias, del narcotráfico y de la corrupción", dijo.

Señaló que el suyo es "un gobierno que respeta la independencia de poderes, que respeta la independencia de la Justicia".

"Todos tenemos que rendir cuentas: políticos, empresarios, sindicalistas, los mismos jueces, periodistas, inclusive la familia del presidente y el presidente", exclamó Macri.

Otro de los pasajes festejados en las bancas del oficialismo fue cuando Macri criticó la decisión del Gobierno anterior de haber condecorado, en 2013, a su par de Venezuela, Nicolás Maduro, por entender que en ese momento, advirtió, "ya no se respetaban las libertades ni los derechos individuales" en ese país.

"Cómo puede ser que hayamos condecorado a Maduro cuando no respetaba los derechos individuales, las libertades", se quejó Macri, al recordar que la expresidenta Cristina Kichner le dio la Orden del Libertador San Martín al presidente venezolano.

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