En el Wanda Metropolitano, en un partido con muy pocas emociones, no se rompió el 0-0. Ángel Correa ingresó en el complemento. El Merengue es líder.



El derbi de Madrid, por la cima de la Liga, terminó en un empate sin goles y una noche de frustración ofensiva en el Wanda Metropolitano para el Atlético y el Real Madrid. El 0-0 dejó gusto a muy poco, pero al Merengue le alcanzó para seguir en el primer puesto.


Sólo una ocasión real pudo cambiar el destino de un partido con pinta de empate casi a lo largo de los 90 minutos: fue un cabezazo de manual que conectó Karim Benzema al que se estiró Jan Oblak para dejar todo como estaba, dentro de lo previsto en la pizarra. Ninguno de los dos equipo arriesgó.

Ángel Correa fue el único argentino entre los convocados y Diego Simeone lo llevó al banco de suplentes. El mediocampista ingresó en el segundo tiempo (por Vítolo, que sintió molestias físicas) pero poco pudo hacer, más allá de aportar la energía que acostumbra.



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