La 'Lepra' le ganó al 'Patrón' de visitante con goles de Rodrigo Salinas, Lucas Albertengo y Mauro Formica. Sobre el final, Cristian Tarragona marcó el descuento. El local quedó en zona de descenso.



Newell’s Old Boys logró un triunfo clave en Paraná. El equipo rosarino se despachó con un triunfo por 3-1 ante Patronato, rival directo en la lucha por la permanencia, y no solo lo empujó a la zona de descenso sino que, además, quedó a tres puntos de los líderes, con un partido menos.

El conjunto rojinegro que conduce Frank Kudelka fue inteligente para manejar los tiempos del partido disputado en el estadio Presbítero Bartolomé Grella, por la décima fecha de la Superliga.



Pegó en la primera mitad por intermedio de Rodrigo Salinas y en el complemento, cuando Patronato lo empujaba contra su arco, lo liquidó con una ráfaga de dos goles que tuvo a Lucas Albertengo y Mauro Formica como protagonistas.

Maximiliano Rodríguez, asistidor en el primer y tercer gol de su equipo, fue la principal figura para un Newell’s que llegó a los 18 puntos y quedó a 3 unidades de Boca y Argentinos Juniors. En la Lepra se incrementa la ilusión porque adeuda el partido de la segunda fecha ante Independiente.

El equipo rosarino llegó al primer gol de la tarde gracias a Salinas, que aguantó la marca de Lucas Mancinelli tras un pase por encima de la última línea local de Maximiliano Rodríguez, y definió por encima de un Matías Ibáñez que se apresuró para achicar espacios.

Newell’s fue un tanto más prolijo que el equipo entrerriano y a partir de allí se explica por qué terminó el primer tiempo en ventaja.

Patronato no logró llegar frecuentemente con claridad hasta el área de Alan Aguerre. Y cuando lo hizo, eligió las opciones menos recomendables para finalizar esas jugadas.

El ingreso de Santiago Rosales le cambió la cara al equipo entrerriano en el complemento. En sus pies estuvo la primera chance para empatar del local, pero se lució Alan Aguerre.

Luego el Patrón pidió penal por una pelota que pegó en la mano de Albertengo dentro del área. Fernando Rapallini juzgó el contacto como no intencional.

En el momento que el local más presionaba, Albertengo le puso su cabeza a un tiro libre bombeado y dejó sin reacción no solo a Ibáñez sino a todo Patronato.

 

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