Con goles de Pavón y Pérez, ambos ingresados desde el banco, el equipo de Arruabarrena se impuso 2-0 en la Bombonera y lidera en soledad.
La entrada es todo aperitivo que se sirve antes del plato fuerte y se suele utilizar para tratar de matar el hambre. Si se permite la analogía, este primer Superclásico en La Bombonera fue exactamente eso: un adelanto de lo que va a suceder el 7 y el 14 de mayo. Y, sin dudas, dejó satisfecho a Boca, que lo pudo ganar sobre el final gracias a los goles de Pavón y Pérez y se subió a la punta del campeonato en soledad.
En un tarde/noche fría en Buenos Aires, el que puso el calor en el primer tiempo fue Boca. Presión alta y mucho ritmo impuso el equipo de Rodolfo Arruabarrena por intermedio de Chávez y Carrizo, dos de los que más corrieron en los primeros 45 minutos.
Entre los 10’ y los 30’ se vio lo mejorcito del conjunto local, que tuvo las más claras: una de Carrizo tras un error de Vangioni, una media vuelta de Osvaldo y un remate sin arquero del Comandante que se fue pegado al ángulo derecho de Barovero fueron algunas de las veces que el Xeneize perdonó a River.
Si bien el Millonario tuvo una buena gracias a un tiro que dio en el travesaño de Sánchez, lo mejor de los visitantes llegó en los primeros instantes del complemento. Los del Vasco salieron desconcertados y muy imprecisos, mientras que los de Marcelo Gallardo apretaron y arriesgaron un poco más que en la primera parte.
Arruabarrena, viendo que su equipo no la pasaba bien, dispuso el ingreso de Fernando Gago, después de Cristian Pavón y, por último, de Pablo Pérez.. El Muñeco también apostó fuerte y mandó a Cavenaghi y el Pity Martínez. Y con todas las cartas sobre la mesa, el que terminó sacando la ventaja fue Boca. Porque fue el que más lo buscó durante todo el encuentro, aunque los gritos hayan llegado sobre el final, de la mano del juvenil y del ex-Newell’s.
Esta victoria vale más que tres puntos. Porque, si bien los cruces por la Copa Libertadores serán una historia diferente, este triunfo es una inyección de confianza para el Xeneize. Ahora se vendrá el plato fuerte en el Monumental.
La entrada es todo aperitivo que se sirve antes del plato fuerte y se suele utilizar para tratar de matar el hambre. Si se permite la analogía, este primer Superclásico en La Bombonera fue exactamente eso: un adelanto de lo que va a suceder el 7 y el 14 de mayo. Y, sin dudas, dejó satisfecho a Boca, que lo pudo ganar sobre el final gracias a los goles de Pavón y Pérez y se subió a la punta del campeonato en soledad.
En un tarde/noche fría en Buenos Aires, el que puso el calor en el primer tiempo fue Boca. Presión alta y mucho ritmo impuso el equipo de Rodolfo Arruabarrena por intermedio de Chávez y Carrizo, dos de los que más corrieron en los primeros 45 minutos.
Entre los 10’ y los 30’ se vio lo mejorcito del conjunto local, que tuvo las más claras: una de Carrizo tras un error de Vangioni, una media vuelta de Osvaldo y un remate sin arquero del Comandante que se fue pegado al ángulo derecho de Barovero fueron algunas de las veces que el Xeneize perdonó a River.
Si bien el Millonario tuvo una buena gracias a un tiro que dio en el travesaño de Sánchez, lo mejor de los visitantes llegó en los primeros instantes del complemento. Los del Vasco salieron desconcertados y muy imprecisos, mientras que los de Marcelo Gallardo apretaron y arriesgaron un poco más que en la primera parte.
Arruabarrena, viendo que su equipo no la pasaba bien, dispuso el ingreso de Fernando Gago, después de Cristian Pavón y, por último, de Pablo Pérez.. El Muñeco también apostó fuerte y mandó a Cavenaghi y el Pity Martínez. Y con todas las cartas sobre la mesa, el que terminó sacando la ventaja fue Boca. Porque fue el que más lo buscó durante todo el encuentro, aunque los gritos hayan llegado sobre el final, de la mano del juvenil y del ex-Newell’s.
Esta victoria vale más que tres puntos. Porque, si bien los cruces por la Copa Libertadores serán una historia diferente, este triunfo es una inyección de confianza para el Xeneize. Ahora se vendrá el plato fuerte en el Monumental.
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