Faltan terminar medidas; en la fiscalía de Fein estiman que el dictamen estará listo en octubre. La investigadora ya recibió informes de la junta médica y el criminalístico, pero todavía espera por un análisis de las computadoras y el celular del ex titular de la UFI-AMIA.
Seis meses de investigación aún no arrojaron resultados para determinar si el fallecido fiscal de la causa AMIA Alberto Nisman fue asesinado o se suicidó el 18 de enero pasado en su departamento de Puerto Madero, aunque se espera una definición en breve.
No tienen en el expediente ninguna prueba concreta que hoy sostenga la hipótesis del homicidio, dicen. Pero tampoco creen que haya sido un simple suicidio. La hipótesis que parece cerrarles mejor es que Nisman se haya pegado el tiro, tal como dice el dictamen de los peritos oficiales, pero que lo haya hecho por alguna razón que todavía no salió a la luz.
La fiscal Viviana Fein sigue diciendo, no obstante, que no descarta ninguna hipótesis. Que faltan los resultados de un peritaje tecnológico sobre las computadoras y el celular del ex titular de la Unidad AMIA y que cuando los tenga firmará un dictamen que declare si, a su juicio, Nisman se suicidó o fue asesinado.
No obstante, la investigación se encamina hacia la hipótesis de suicidio aunque la querella, a cargo de la jueza federal de San Isidro Sandra Arroyo Salgado, ex mujer de Nisman, insiste con la teoría del asesinato.
La junta médica entregó un informe dividido, dado que para los peritos oficiales la hora de la muerte data del domingo al mediodía, mientras que para la querella abarca hasta el sábado a la noche.
No es un dato menor, pues el empleado informático Diego Lagomarsino reconoció que fue en dos oportunidades ese sábado al departamento de Nisman en la torre Le Parc de Puerto Madero, para hacerle entrega del arma calibre 22 desde la cual salió el disparo que terminó con la vida del fiscal.
Por el momento, Lagomarsino, quien explicó que el fiscal le pidió prestada su arma por seguridad, sólo fue imputado por la entrega del arma no así por la muerte de Nisman.
Otro punto de divergencia en la junta médica fue si existió "espasmo cadavérico" en la mano de Nisman que habría empuñado el arma: para los peritos oficiales sí lo hubo -lo que implicaría que él accionó el gatillo- en tanto que la querella lo negó y dijo que el fiscal incluso agonizó.
Tampoco se pusieron de acuerdo sobre golpes que presentaba Nisman en su cabeza y una de sus piernas, pues para los peritos de la querella pudo haber sido producto de un gesto defensivo, en tanto para los oficiales fue producto de la caída libre del cuerpo una vez que se disparó.
Mientras tanto, el expediente que investiga la muerte de Nisman acumuló ya 32 cuerpos (unas 6400 hojas). Lo último que se incorporó fueron las largas declaraciones testimoniales que la fiscal les tomó esta semana a los peritos criminalísticos que trabajaron en el caso.
Fein citó a los oficiales, el de la querella y el de la defensa de Diego Lagomarsino para repreguntarles sobre sus informes. Las conclusiones de la querella tienen diferencias enormes con lo que sostuvieron los expertos oficiales y el de Lagomarsino. El grupo mayoritario dijo que no hay rastros de que hubiera habido alguien más con Nisman en el baño donde murió; que el fiscal agarró el arma con las dos manos y que se disparó de frente al espejo. Pero la querella sostuvo, en soledad, que el fiscal estaba arrodillado y que alguien lo mató.
Ahora, con las declaraciones de los peritos en su poder, Fein decidirá si es necesario convocar a algún experto más.
Seis meses de investigación aún no arrojaron resultados para determinar si el fallecido fiscal de la causa AMIA Alberto Nisman fue asesinado o se suicidó el 18 de enero pasado en su departamento de Puerto Madero, aunque se espera una definición en breve.
No tienen en el expediente ninguna prueba concreta que hoy sostenga la hipótesis del homicidio, dicen. Pero tampoco creen que haya sido un simple suicidio. La hipótesis que parece cerrarles mejor es que Nisman se haya pegado el tiro, tal como dice el dictamen de los peritos oficiales, pero que lo haya hecho por alguna razón que todavía no salió a la luz.
La fiscal Viviana Fein sigue diciendo, no obstante, que no descarta ninguna hipótesis. Que faltan los resultados de un peritaje tecnológico sobre las computadoras y el celular del ex titular de la Unidad AMIA y que cuando los tenga firmará un dictamen que declare si, a su juicio, Nisman se suicidó o fue asesinado.
No obstante, la investigación se encamina hacia la hipótesis de suicidio aunque la querella, a cargo de la jueza federal de San Isidro Sandra Arroyo Salgado, ex mujer de Nisman, insiste con la teoría del asesinato.
La junta médica entregó un informe dividido, dado que para los peritos oficiales la hora de la muerte data del domingo al mediodía, mientras que para la querella abarca hasta el sábado a la noche.
No es un dato menor, pues el empleado informático Diego Lagomarsino reconoció que fue en dos oportunidades ese sábado al departamento de Nisman en la torre Le Parc de Puerto Madero, para hacerle entrega del arma calibre 22 desde la cual salió el disparo que terminó con la vida del fiscal.
Por el momento, Lagomarsino, quien explicó que el fiscal le pidió prestada su arma por seguridad, sólo fue imputado por la entrega del arma no así por la muerte de Nisman.
Otro punto de divergencia en la junta médica fue si existió "espasmo cadavérico" en la mano de Nisman que habría empuñado el arma: para los peritos oficiales sí lo hubo -lo que implicaría que él accionó el gatillo- en tanto que la querella lo negó y dijo que el fiscal incluso agonizó.
Tampoco se pusieron de acuerdo sobre golpes que presentaba Nisman en su cabeza y una de sus piernas, pues para los peritos de la querella pudo haber sido producto de un gesto defensivo, en tanto para los oficiales fue producto de la caída libre del cuerpo una vez que se disparó.
Mientras tanto, el expediente que investiga la muerte de Nisman acumuló ya 32 cuerpos (unas 6400 hojas). Lo último que se incorporó fueron las largas declaraciones testimoniales que la fiscal les tomó esta semana a los peritos criminalísticos que trabajaron en el caso.
Fein citó a los oficiales, el de la querella y el de la defensa de Diego Lagomarsino para repreguntarles sobre sus informes. Las conclusiones de la querella tienen diferencias enormes con lo que sostuvieron los expertos oficiales y el de Lagomarsino. El grupo mayoritario dijo que no hay rastros de que hubiera habido alguien más con Nisman en el baño donde murió; que el fiscal agarró el arma con las dos manos y que se disparó de frente al espejo. Pero la querella sostuvo, en soledad, que el fiscal estaba arrodillado y que alguien lo mató.
Ahora, con las declaraciones de los peritos en su poder, Fein decidirá si es necesario convocar a algún experto más.
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