Aumentar el precio es la medida más eficaz para combatir el tabaquismo. En el país mueren 111 personas por día por fumar
El precio de los cigarrillos volverá a subir hoy en las marcas que comercializa la empresa Massalin Particulares -la filial local de Philip Morris Internacional-, que dispuso un aumento del 8% en sus productos. Sin embargo, Argentina sigue teniendo uno de los valores de venta más bajos del mundo, lo que facilita el acceso de los jóvenes al tabaco.
La Fundación Interamericana del Corazón analizó hace unos meses la cantidad de tiempo que hay que trabajar para comprar un paquete de Marlboro Box en distintos países en base a la capacidad de consumo. Concluyó que en Argentina hay que invertir 15 minutos y 16 segundos, un 303% menos que en Venezuela, un 211% menos que en Chile y un 114 menos que en México.
El problema es que aumentar el precio de los cigarrillos es la medida más eficaz para que la gente deje de fumar. Durante muchos años se discutió su efectividad, pero hoy hay consenso. La prestigiosa Agencia Internacional para la Investigación Sobre el Cáncer (IARC, por sus siglas en inglés) analizó en 2011 todos los estudios hechos hasta ese momento y concluyó que un aumento del 10% en los impuestos disminuye el consumo alrededor de un 4% en los países con ingresos altos y hasta un 6% en los de ingresos bajos y medios. Por eso las tabacaleras se resisten a vender sus productos más caros.
Al anunciar las subas, Massalin Particular informó que practicará una "recategorización de sus marcas más representativas a partir del lunes 7 de septiembre" para poder "alcanzar los objetivos de recaudación establecidos por el gobierno nacional para este año". Las tabacaleras buscan generar la falsa idea de que los Gobiernos se favorecen con los impuestos a los cigarrillos, pero la realidad es otra: no llegan a cubrir ni la mitad de los gastos sanitarios provocados por las enfermedades vinculadas al tabaquismo, que en Latinoamérica rondan los 33 millones de dólares al año. El Instituto de Efectividad Clínica y Sanitaria calcula que subiendo un 50% el precio en la región habría 89.327 infartos e internaciones por causas cardíacas menos por año.
El precio de los cigarrillos volverá a subir hoy en las marcas que comercializa la empresa Massalin Particulares -la filial local de Philip Morris Internacional-, que dispuso un aumento del 8% en sus productos. Sin embargo, Argentina sigue teniendo uno de los valores de venta más bajos del mundo, lo que facilita el acceso de los jóvenes al tabaco.
La Fundación Interamericana del Corazón analizó hace unos meses la cantidad de tiempo que hay que trabajar para comprar un paquete de Marlboro Box en distintos países en base a la capacidad de consumo. Concluyó que en Argentina hay que invertir 15 minutos y 16 segundos, un 303% menos que en Venezuela, un 211% menos que en Chile y un 114 menos que en México.
El problema es que aumentar el precio de los cigarrillos es la medida más eficaz para que la gente deje de fumar. Durante muchos años se discutió su efectividad, pero hoy hay consenso. La prestigiosa Agencia Internacional para la Investigación Sobre el Cáncer (IARC, por sus siglas en inglés) analizó en 2011 todos los estudios hechos hasta ese momento y concluyó que un aumento del 10% en los impuestos disminuye el consumo alrededor de un 4% en los países con ingresos altos y hasta un 6% en los de ingresos bajos y medios. Por eso las tabacaleras se resisten a vender sus productos más caros.
Al anunciar las subas, Massalin Particular informó que practicará una "recategorización de sus marcas más representativas a partir del lunes 7 de septiembre" para poder "alcanzar los objetivos de recaudación establecidos por el gobierno nacional para este año". Las tabacaleras buscan generar la falsa idea de que los Gobiernos se favorecen con los impuestos a los cigarrillos, pero la realidad es otra: no llegan a cubrir ni la mitad de los gastos sanitarios provocados por las enfermedades vinculadas al tabaquismo, que en Latinoamérica rondan los 33 millones de dólares al año. El Instituto de Efectividad Clínica y Sanitaria calcula que subiendo un 50% el precio en la región habría 89.327 infartos e internaciones por causas cardíacas menos por año.
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