La automotriz alemana aseguró que una de las causas de la manipulación de emisiones contaminantes fue la presión por cumplir con determinados plazos en el desarrollo de nuevos motores.

La automotriz alemana Volkswagen aseguró que una de las causas del escándalo de manipulación de emisiones contaminantes fue la presión por reducir costos y cumplir los plazos previstos en el desarrollo de nuevos motores.
En un documento de 120 páginas en el que el grupo responde a la demanda de sus accionistas, VW explica que los técnicos optaron por la salida del software ilegal al ver que ya no podían cumplir con sus objetivos por las vías legales.
El software instalado en 11 millones de coches diésel en todo el mundo detectaba cuando el vehículo estaba siendo probado y manipulaba los valores de emisiones contaminantes. Para la automotriz, fue el peor escándalo en sus 80 años de historia.
Los abogados de VW aseguraron que los técnicos se vieron en "un conflicto de objetivos" cada vez más difícil de resolver entre la normativa de emisiones estadounidense y la de la Unión Europea (UE). "Los técnicos que trabajaban el concepto de la serie EA189 de motores diesel no lograron resolver este conflicto en el plazo temporal y con el presupuesto fijados", señalaron.
El documento también niega que la cúpula de la automotriz estuviera al tanto del problema desde 2014, como vienen afirmando diversos medios alemanes, y asegura que sólo se enteró a mediados de 2015, semanas antes de que explotara el escándalo. "La decisión de modificar el software de los motores fue tomada más bien por trabajadores por debajo del nivel de la junta directiva", asegura el escrito.

La automotriz alemana Volkswagen aseguró que una de las causas del escándalo de manipulación de emisiones contaminantes fue la presión por reducir costos y cumplir los plazos previstos en el desarrollo de nuevos motores.
En un documento de 120 páginas en el que el grupo responde a la demanda de sus accionistas, VW explica que los técnicos optaron por la salida del software ilegal al ver que ya no podían cumplir con sus objetivos por las vías legales.
El software instalado en 11 millones de coches diésel en todo el mundo detectaba cuando el vehículo estaba siendo probado y manipulaba los valores de emisiones contaminantes. Para la automotriz, fue el peor escándalo en sus 80 años de historia.
Los abogados de VW aseguraron que los técnicos se vieron en "un conflicto de objetivos" cada vez más difícil de resolver entre la normativa de emisiones estadounidense y la de la Unión Europea (UE). "Los técnicos que trabajaban el concepto de la serie EA189 de motores diesel no lograron resolver este conflicto en el plazo temporal y con el presupuesto fijados", señalaron.
El documento también niega que la cúpula de la automotriz estuviera al tanto del problema desde 2014, como vienen afirmando diversos medios alemanes, y asegura que sólo se enteró a mediados de 2015, semanas antes de que explotara el escándalo. "La decisión de modificar el software de los motores fue tomada más bien por trabajadores por debajo del nivel de la junta directiva", asegura el escrito.
Publicar un comentario