Según la Justicia, parte de las coimas están en los bienes de Lázaro Báez



Claudio Bonadio trabaja en un borrador sobre los primeros procesamientos de la causa de los cuadernos, el cual dejó a cargo de dos personas.

El delito por el cual procesa a todos, es el de "asociación ilícita". La expresidenta Cristina Kirchner, como jefa de la banda; algunos de sus exfuncionarios como organizadores, y los demás, como miembros, informaron fuentes judiciales. A ella, con prisión preventiva.

El juez prepara un nuevo pedido de desafuero al Senado porque la ex mandataria tiene fueros, informaron en los tribunales. Con los cuadernos y las declaraciones de los arrepentidos como eje central de la acusación -reforzados, según los investigadores, por los resultados de decenas de operativos-, Bonadio cree tener un caso lo suficientemente cerrado como para procesar.

Sobre donde está el dinero, la Justicia cree que buena parte viajó al sur y se quedó allí. Parte de esta se cree que pertenece a los US$250 millones que la Justicia ya le detectó y embargó al empresario Lázaro Báez. Pero aún debe probar la teoría.

Báez no aparece en la causa de los cuadernos y la Justicia nunca acreditó su condición de testaferro de Cristina Kirchner. Sí que fueron presuntos socios en el delito porque ella y Néstor Kirchner habrían favorecido a Báez con contratos exorbitantes de obra pública en perjuicio del Estado.

El juez Julián Ercolini sostuvo que Austral Construcciones, empresa de Báez, fue creada para los contratos que le dio Kirchner y que la fortuna del empresario solo se explica gracias a estos negocios ilícitos.

La hipótesis de Báez como posible testaferro es compartida por el juzgado y la fiscalía de la causa de los cuadernos.

Según Leonardo Fariña, en su declaración como arrepentido, dijo que cuando Néstor murió ella "no estaba al tanto de todo lo que Báez tenía" y que había hecho "con su amigo". Fariña declaró que desde esa muerte fue notorio "cómo disminuyó la adjudicación de la obra pública al grupo Austral".

En la causa de lavado consta que Báez redactó un testamento en favor de sus hijos. Ese documento además incluía una cláusula que blindaba su patrimonio: impedía a sus herederos disponer de los bienes durante 30 años. Para la Oficina Anticorrupción, eso probaría que era un testaferro.

Lo embargado a Báez es una fortuna de 2.734.711.500 pesos y 186.661.735 dólares. Además hay que sumarle 344 inmuebles, 1399 rodados (desde autos de lujo hasta maquinaria pesada) y dos aviones. Excede el dinero que Casanello dio por probado que lavaron Báez y su círculo. Casanello los procesó por un lavado de 60 millones de dólares, pero a los efectos de una multa futura -que podría ser de hasta diez veces lo lavado- fue que identificó y embargó todo lo demás.

En la causa de los cuadernos, no hay mucha información. Sólo un empresario confesó que pagó sobornos "en blanco", el resto del dinero era "físico", según las declaraciones. Tampoco el financista Ernesto Clarens dio detalles de haber girado millones de los Kirchner y sus presuntos cómplices al exterior. Los investigadores creen que sabe mucho más de lo que se mostró dispuesto a aportar como "arrepentido".

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