El ventilador y el aire acondicionado nos salvan en los agobiantes días de verano. Pero también provocan los contrastes cambios de temperatura que logran que más de uno termine enfermo y no pudiendo disfrutar de vacaciones.

El problema del aire es que los cambios bruscos de temperatura alteran la capacidad de las mucosas del aparato respiratorio de responder frente al medio y gérmenes, alérgenos. Además, el hecho de requerir adaptarse a las diferentes temperaturas y sequedad del ambiente genera una predisposición a sufrir rinitis, resfríos, anginas, irritación ocular entre otros problemas. Estos son algunos datos para refrigerar el ambiente sin morir en el intento.

El ventilador es menos brusco en ese sentido, pero las precauciones hay que tomarlas por otros motivos: por las aspas y porque está enchufado, puede provocar algunos accidentes.

» Si usás aire acondicionado:

– La temperatura recomendada es 22-24ºC, sin embargo en muchos hogares termina estando a menos de 20°. Mantenela en 24 (además se gasta menos energía) y tratá de mantenerla constante y uniforme en todos los ambientes.

– Ventilá los espacios aunque uses aire: de lo contrario, se concentran gérmenes. Además, es importante limpiar el filtro del aire regularmente, porque las bacterias también viven en él.

– A los más chicos, el aire no les debe llenar de forma directa. Además, no hay que olvidarse de llevarles un abrigo cuando irán al shopping, al cine, o a cualquier lugar refrigerado.

– Si el aire no posee humidificador, generar humedad en el ambiente de otra manera.

» Si usás ventilador:

– Los ventiladores de techo son más seguros que los de pie o de mesa; recordá que los enchufes y la cercanía de los niños a las paletas pueden ser un riesgo.

– Recordá que el ventilador está enchufado: no hay que manipularlo mojados (¡por ejemplo al salir de la pileta!), ni descalzo, ni estar cerca jugando con agua.

– Aunque los cambios de temperatura no sean tan bruscos con el ventilador como con el aire, no está demás seguir los consejos anteriores, según la Dra. Nora Zonis, consultada por La Nación.

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