El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, juró ayer para un segundo mandato de seis años, desafiando a Estados Unidos y gran parte de la comunidad internacional, que amenaza con aumentar la presión contra su gobierno por considerarlo ilegítimo.

“Juro, a nombre del pueblo de Venezuela (...) Lo juro por mi vida”, dijo Maduro, quien recibió la banda presidencial del jefe del Tribunal Supremo de Justicia , controlado por el chavismo, en un acto al que no asistió ningún representante de la Unión Europea ni de la mayor parte de América.

La UE, Estados Unidos y el Grupo de Lima –de 14 países, entre ellos la Argentina–, desconocieron la reelección de Maduro en los comicios del pasado 20 de mayo, adelantados por la oficialista Asamblea Constituyente y boicoteados por la oposición, que los consideró un fraude.

Poco antes de la jura, Washington anunció que aumentará la presión “sobre el régimen corrupto, apoyando a la democrática Asamblea Nacional (el Congreso opositor) y pidiendo democracia y libertad en Venezuela”, según escribió el consejero de seguridad nacional de la Casa Blanca, John Bolton en Twitter.

La Organización de Estados Americanos (OEA) aprobó ayer una resolución que desconoce la legitimidad de Maduro. La resolución declara “la ilegitimidad del nuevo periodo de Maduro”.

La medida “hace un llamamiento para la realización de nuevas elecciones presidenciales con todas las garantías necesarias para un proceso libre, justo, transparente y legítimo”. Entre los países que votaron a favor estuvieron la Argentina, Estados Unidos, Colombia, Chile, Ecuador, Canadá y Brasil. Una resolución de la UE “lamentó” asimismo la asunción de Maduro. Además, Paraguay anunció que rompió relaciones diplomáticas.

Maduro asumió en medio de la peor crisis económica que haya sufrido en su historia moderna el país con las mayores reservas petroleras del mundo, y en momentos en que se afianzan gobiernos conservadores y liberales en Latinoamérica.

Maduro prometió trabajar por la “recuperación económica, el crecimiento y la prosperidad”. Y desafió puertas adentro a un cambio en ”la indolencia y el burocratismo y la corrupción”. “Vamos a corregir todos los errores que haya que corregir”, advirtió.

Heredero político de Hugo Chávez, Maduro gobierna Venezuela con mano dura tras haber sacado del juego a sus adversarios, con el control institucional y el sostén de los militares, a quienes dio enorme poder.

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