El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, evitó hoy su tono irónico y sus ataques frontales contra la oposición y prefirió enfocar su discurso del Estado de la Nación en el Congreso a pedir una política más bipartidista, que apruebe una ley de presupuesto y financie la expansión del muro fronterizo en México.

Además, con algunas excepciones, como la cuestión migratoria, la seguridad fronteriza y la prohibición del aborto en embarazos avanzados, Trump eligió hacer hincapié en temas que atraviesan a ambos partidos, como el patriotismo, la lucha contra el terrorismo e historias de superación individual.

El mandatario inició su discurso de manera muy moderada y buscando temas que unen al oficialismo y oposición, poco después de 35 días de cierre parcial del gobierno federal por falta de fondos. “Les propongo trabajar con ustedes para conseguir grandes éxitos “, aseguró el mandatario y, poco después agregó: “No debemos gobernar como dos partidos, sino como una nación”, según la transmisión en vivo difundida por la Casa Blanca.

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Celebró la creación de 4,3 millones de puestos de trabajo nuevos, afirmó que los sueldos están creciendo y los niveles de desempleo cayendo. “Existe un milagro económico en el país y lo único que lo puede frenar son guerras y políticas sin sentidos o investigaciones ridículas”, sentenció el mandatario y marcó el primer momento tenso de su discurso, al hacer referencia a la investigación que realiza el FBI sobre un presunto complot entre Rusia y la campaña electoral de Trump antes de las elecciones presidenciales de 2016.

Con la tensión en el aire, el mandatario se refirió al tema más caliente que divide aguas en Washington: la inmigración. “El Congreso tiene diez días para aprobar una ley que garantice la seguridad de la frontera Sur. Este es el momento para que el Congreso muestre al mundo que estamos comprometidos a terminar con las mafias del tráfico de personas”, aseguró.

Tras relatar sus historias personales, volvió a pedir al Congreso que apruebe los fondos necesarios para expandir el muro fronterizo con México. “En el pasado muchas de las personas en esta sala votaron por un muro, pero ese muro no fue construido de la manera correcta. Yo construiré el muro”, sentenció el mandatario.

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En medio de uno de los momentos más tensos de su discurso, Trump volvió a tocar un tema que unificó a todo el público: el empoderamiento de las mujeres. El mandatario llamó al Congreso a votar varios proyectos de ley: uno de infraestructura, para crear un nuevo sistema de salud, regular los precios de medicamentos, financiar programas especiales contra el cáncer infantil y pacientes de SIDA, y prohibir el aborto en embarazos avanzados, “cuando el bebé puede sentir dolor”.

Sobre la crisis venezolana afirmó que su gobierno está “con el pueblo venezolano en su noble búsqueda de libertad”, ratificó su apoyo al líder antichavista y presidente encargado Juan Guaidó y condenó al presidente Nicolás Maduro.

“Aquí, en nuestro país, estamos alarmados por las llamadas a adoptar el socialismo”, sostuvo el mandatario, vinculando indirectamente el socialismo declarado de Maduro y los pedidos de parte de la oposición demócrata de ampliar el gasto social y ampliar el Estado de bienestar. Sin nombrar a ninguno de ellos, Trump sentenció con un grito: “Estados Unidos nunca será una nación socialista.”

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