La ayuda humanitaria, clave en la pulseada por el poder en Venezuela

El ingreso de alimentos y medicinas enviados por Estados Unidos es la nueva arma política que empuñan el presidente Nicolás Maduro y el opositor Juan Guaidó en su pugna por el poder en Venezuela, en medio de la severa crisis que enfrenta el país.

Guaidó, reconocido por medio centenar de países como presidente interino, llamó a las Fuerzas Armadas a permitir el ingreso de una carga de ayuda humanitaria para atender a la población más vulnerable. Maduro, que asegura que la escasez de alimentos y medicinas se debe a sanciones estadounidenses, se niega a permitir lo que considera un “show de la ayuda humanitaria falsa”.

“La ayuda humanitaria es el centro de la lucha entre los dos bloques de poder”, sostiene el politólogo Luis Salamanca. La pulseada “está alrededor de la Fuerzas Armadas, tratando de ganarse a los militares, Guaidó; tratando de mantenerlos con él, Maduro”, añadió.

Militares venezolanos bloquearon con dos contenedores y un camión cisterna el puente Las Tienditas, limítrofe con Colombia, donde son acopiados los primeros cargamentos de ayuda.

Desde que se autoproclamó presidente interino el 23 de enero, Guaidó busca quebrar a los militares, sostén de Maduro, pero a pesar de algunas fisuras, la cúpula militar se mantiene leal al presidente socialista, al igual que las cabezas de los poderes judicial y electoral.

Para John Magdaleno, director de la consultora Polity, la pelea alrededor de la ayuda es “un hito” que “conduce inevitablemente a escalar la conflictividad” entre el gobierno y la oposición, pero también entre Maduro y los países que respaldan a Guaidó.

“Esto está en manos de Estados Unidos, que es el que tiene la capacidad (...) de amenazar con el uso de la fuerza”, afirma.

La ONU, que ha dicho estar preparada para enviar ayuda de urgencia a Venezuela, advierte que primero debe tener el acuerdo del gobierno de Nicolás Maduro.

“La ayuda humanitaria nunca debería ser usada como pieza política”, dijo el jueves el portavoz de la Secretaría General de la ONU, Stéphane Dujarric.

Venezuela está sumida en la peor crisis de su historia moderna. Las expropiaciones afectaron la industria nacional y el desplome de la producción de petróleo, origen de 96% de las divisas, limita las importaciones de productos básicos.

La escasez de medicamentos ronda un 85 por ciento, los centros de salud se enfrentan a una mengua de insumos médicos, equipos no operativos y el colapso de los servicios de agua y electricidad.

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