Frenó el ajuste: el gasto creció 2,6% real en julio

En la previa a las PASO el Gobierno levantó el pie del acelerador del ajuste fiscal y registró su primer incremento en términos reales en el gasto primario, que fue de 2,6% anual. Luego de incumplir la meta del primer semestre con el FMI, el resultado fiscal de julio fue un rojo de $334.366 millones. El total del año del déficit fiscal tal como lo mide el Fondo llegó así a 1,3% del PBI y planteó el desafío de cómo se hará para cumplir con el 1,9% que exige el organismo internacional para la totalidad del año, teniendo en cuenta que la estacionalidad marca que sobre los últimos meses está el grueso del gasto. El primer semestre había terminado con un rojo primario de $1.880.695 millones, lo que equivalió al 1,1% del PBI. En el total de enero-junio el nuevo total se elevó, tal como destacaron desde la Secretaría de Hacienda: “En julio, el Sector Público Nacional registró un déficit primario de $334.366,0 millones y un déficit financiero de $754.243,2 millones. De esta manera, se acumuló un déficit primario de $2.215.060 millones entre enero y julio”. Ese número equivale al 1,3% del PBI, lo que implicó un salto de 0,2 puntos en el séptimo mes del año. Con una diferencia de apenas 0,6 puntos para llegar a la meta, el objetivo planteado por el FMI luce complicado, en plena contienda electoral y con el oficialismo todavía en competencia. Un informe de Fundación Capital señaló en ese sentido: “El bono de $27.000 otorgado a jubilados que cobran la mínima implica un incremento del gasto de $ 179.000 millones (0,1% del PBI). Aún más, en un contexto de elecciones competitivas para el oficialismo, existe un incentivo a incrementar el gasto social. De hecho, el ministro de economía mencionó que esta semana se anunciarían refuerzos para los perceptores de asignaciones familiares y AUH. Finalmente, los subsidios energéticos también podrían incrementarse en tanto la devaluación aumenta los costos de generación y, si bien se anunciarían nuevas subas de tarifas, éstas serían sólo para los hogares de mayores ingresos”. En julio, la suba interanual del gasto primario fue de 118,9%. Eso significo el primer incremento real en lo que va del año. Con una inflación de 113,4% interanual en ese mismo mes, el alza real fue de 2,6%. El que traccionó fue el gasto de capital, la obra pública, con un aumento de 201,4% nominal, es decir de un 41,2% real. En cambio el gasto corriente, aunque interrumpió los recortes en términos reales, se mantuvo algo a raya y trepó apenas 113,4% nominal, lo que significó una variación real cero. Vale destacar, en ese sentido, que en la previa electoral el gasto en prestaciones sociales creció 3,7% real anual, los salarios públicos un 8,9% real y las transferencias a provincias otro 21% real. Ahí puso los ojos el FMI, que en su quinta y sexta revisión avisó que había habido “desvíos y retrasos en las políticas”, al tiempo que advertía que era necesario ajustar en “contener el crecimiento de la masa salarial, actualizar las tarifas de energía, fortalecer los controles de gasto a través de una asistencia social mejor focalizada y una mayor racionalización de las transferencias corrientes a las provincias y empresas estatales”. La verdadera clave en el alto rojo primario durante el 2023 fue la sequía, que afectó a la recaudación vía retenciones. Desde Hacienda señalaron: “La caída en los derechos de exportación durante enero-julio respecto a lo proyectado en el Presupuesto fue de $906.000 millones. De no haberse producido, el déficit primario del sector público presentaría una mejora del 0,5% del PBI”. En julio la suba del gasto se dio de la mano de, nuevamente, una contracción fuerte en los ingresos: treparon 95,1% nominal, lo que implicó una baja de 8,6% real.

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