El obispo que dio la misa con Moyano buscó despegar al Papa

Crece la polémica por el apoyo de la Iglesia al moyanismo. El arzobispo de Mercedes-Luján, monseñor Agustín Radrizzani, emitió ayer un comunicado para directamente despegar al Papa Francisco de la decisión de realizar la misa el sábado último en la Basílica de Luján, a la que asistieron referentes del Frente Sindical que comanda Hugo Moyano y diferentes referentes políticos y sociales cercanos al kirchnerismo. “Francisco no ha tenido ninguna injerencia”, aseguró el obispo. Pablo Moyano había dicho, el domingo, que contaba con la “venia” papal, y lo mismo ratifico ayer otro moyanista, Omar Plaini.

“La decisión de realizar la celebración de la misa en Luján fue absolutamente mía”, agrega monseñor Radrizzani en el comunicado.“No hubiese sido pertinente negarme al pedido que me hicieran hace 40 días ya que valoré como muy positiva la intención de rezar por la paz, el pan y el trabajo”, prosigue el prelado.

El sábado pasado, monseñor Radrizzani ofició una misa en un escenario montado frente a la Basílica de Luján, donde aseguró que “nuestro pueblo debe ser artífice de su propio destino y no quiere tutelajes, ni injerencias donde el más fuerte subordina al más débil”.A la misa asistieron, entre otros, los dirigentes sindicales Hugo y Pablo Moyano, Hugo Yasky, Ricardo Pignanelli y Roberto Baradel, mientras del arco político estuvieron presentes diputados de la primera línea de La Cámpora, Daniel Scioli, Felipe Solá, Daniel Arroyo, el jefe del PJ bonaerense, Gustavo Menéndez, y los intendentes más cercanos al kirchnerismo.

“Nunca tuve la intención de apoyar ni a un partido, ni a una ideología, ni a personas concretas”, sostuvo Radrizzani. “El futuro de la Nación no está únicamente en manos de los dirigentes: está fundamentalmente en manos de nuestro pueblo, en su capacidad de organizarse para lograr este proceso de auténtico cambio”, dijo.

La semana pasada, la Iglesia ya había tenido una actitud que fue interpretada como una señal de respaldo al moyanismo. El titular de la Pastoral Social, Jorge Lugones, hombre del Papa Francisco, recibió a Hugo, cuando el camionero ya había amenazado con un paro si detenían a su hijo Pablo, algo que finalmente no sucedió. Los Moyano son, además, de los dirigentes gremiales con mayor cantidad de fotos con el Papa en el Vaticano.

Pablo aseguró el domingo que la marcha y la misa que se realizó el sábado a la Basílica de Luján “no se hubiera podido llevar adelante” sin “la venia” de Francisco. Debe ser, según afirman fuentes del Ejecutivo, una de las pocas cosas en las que el gobierno concuerda con el sindicalista.

Ayer, a las palabras de Pablo se sumaron las del dirigente del Frente Sindical, Omar Plaini, quien aseguró que “es obvio que el Papa Francisco” sabía lo que iba a suceder en Lujan. Para que no quedaran dudas, el jefe del sindicato de Canillitas ratificó: “Hablamos con la cúpula de la Iglesia, y el Papa estaba enterado de la marcha a Luján”.

Los dirigentes más cercanos al Papa que tiene el kirchnerismo -el ex embajador en el Vaticano, Eduardo Valdés y el ex diputdo Julián Dominguez- salieron, por otro lado, a desmentirlo.

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