El equipo de San Isidro, quien finalizó primero la etapa regular, venció 20 a 13 a Pucará y definirá el certamen con el ganador de Belgrano e Hindú que jugarán mañana desde las 15.40. San Isidro Club volverá a jugar una final luego de ocho años



El San Isidro Club confirmó su condición de máximo candidato a conquistar el Top 12 de la URBA. Sin brillar, pero con la jerarquía de los que entienden cómo jugar instancias decisivas, el mejor equipo de la etapa regular de la temporada derrotó a Pucará por 20 a 13 y jugará su primera definición tras ocho años alejado de los primerísimos planos del rugby de Buenos Aires.

Fue un comienzo atípico para lo que fue la tendencia del primer tiempo. Pucará arrancó prendido, vehemente en el contacto y nocivo en ataque. Habían transcurrido cinco minutos cuando los de Burzaco concretaron una buena maniobra que terminó con Mariano Rassetto en el in-goal.

Lejos de asustarse, el SIC aguantó el ímpetu del Rojo y sacó rédito cada vez que su rival se pasó de rosca. Tomás Granella descontó con un penal. Minutos después, el pack zanjero sumó el primer try con un maul letal.



A esa altura, Pucará no pasaba el medio de la cancha, no generaba obtención y llegaba a los dos dígitos de infracciones, pero Granella le llevó tranquilidad con un try. El mendocino, que jugó en Argentina XV y se sumó en esta temporada al club de Boulogne, se lesionó en la misma jugada y salió en el entretiempo.

El cambio en la conducción no alteró los planes de San Isidro Club, que siguió volviéndose con puntos en el bolsillo cada vez que se metió en los 22 metros del rival. Joaquín Lamas, el máximo goleador del equipo en la temporada, reemplazó a Granella como apertura y acertó un penal que amplió la diferencia a 15.

En su peor momento, Pucará reaccionó con el poder de fuego de sus backs a la par que ajustó las clavijas en el scrum y el line. Primero, Joaquín Paz anotó un try que le dio vida. Una tarjeta amarilla a Tomás Meyrelles por haber embestido en vez de tackleado le dio 10 minutos con un jugador más. Germán Klubus, que había fallado las dos conversiones, logró sumar sus primeros tres puntos y dejó la chapa 13-20 frente a un apremiado SIC. A 20 minutos del final, la noticia era que había partido.

Otra vez, los de Boulogne aguantaron en momentos de apuro. Le bajaron las revoluciones al partido y jugaron con la ansiedad de Pucará. Los minutos fueron consumiéndose y el SIC no solo volvió a tener 15 hombres sin haber recibido puntos en ese lapso sino que además ganó dominio territorial. Le dio a su adversario una clase de cómo se tiene que manejar las situaciones de juego en instancias decisivas.

El duelo terminó en la zona de 22 de Pucará con el desarrollo completamente anestesiado. El SIC se quedó con el triunfo y volvió a meterse en una final de la URBA después de aquel título de 2011. Un mensaje a todo el mundo: San Isidro Club está de regreso y viene a llevarse todo.

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